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¿Sabes que tener un suelo pélvico saludable hará que disfrutes más y seas más feliz? Evitaremos incontinencias, disfrutaremos más de nuestras relaciones sexuales, te sentirás más vital,…

¿Y cómo tener un suelo pélvico saludable? Quizás no sabes que teniendo o no algún problema en nuestro suelo pélvico, puede ser que estemos haciendo que nuestro suelo pélvico no funcione de la mejor manera o en los momentos en los que es muy importante que funcione.

 

Si hacemos muchos ejercicios de impacto (saltar, correr,…), tenemos problemas respiratorios crónicos que nos hacen toser o estornudar durante temporadas largas (alergias, …), o no tenemos mucho control sobre nuestro suelo pélvico, es importante saber qué podemos hacer para protegerlo.

 

Aquí te vamos a dar unas pequeñas y fáciles indicaciones que hará que tu suelo pélvico se proteja ante acciones que pueden hacer que se lesione.

 

  • Contracción del suelo pélvico

Primero debemos saber hacer una contracción del suelo pélvico (también conocido como Kegel). La contracción se debe realizar en el suelo pélvico, y no debe venir acompañada de contracción de nuestras piernas o glúteos.

La sensación que debes buscar es como si quisieras cortar la orina, o como si quisieras aguantarte la orina o una salida de gases.

 

  • Ejercicio de protección ante esfuerzos

Ahora que sabemos realizar una contracción de suelo pélvico, antes y durante una situación de impacto sobre nuestro suelo pélvico, como toser, estornudar, coger peso, saltar, …. debemos contraer nuestro suelo pélvico.

Así, si nos viene una tos, contraeremos nuestro suelo pélvico justo antes de toser, y mantendremos es contracción durante la tos.

Si vamos a realizar un salto, antes de caer al suelo, contraeremos nuestro suelo pélvico, y mantendremos la contracción hasta que acabe el momento de caída.

Si vamos a coger un peso con nuestros brazos (o a nuestros bebé), contraeremos nuestro suelo pélvico y mantendremos la contracción.

 

  • La respiración

Es muy importante que durante esa contracción no mantegamos la respiración sin dejar que salga aire de nuestra boca. Al hacer una apnea, sobretodo cuando tenemos aire en nuestro pulmones (al inspirar), aumentamos la presión sobre nuestro suelo pélvico, y a éste le va a ser más difícil trabajar para protegerse.

 

 

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¡Hasta pronto!

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