In cáncer de mama

El cáncer de mama es una enfermedad que afecta a la glándula mamaria y que se origina cuando las células empiezan a dividirse o reproducirse más de lo necesario y de manera incontrolada.  A parte de la circulación sanguínea que hay en la mama, también hay vasos linfáticos, por los que circula la linfa, que contiene células que defienden el organismo de sustancias nocivas.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. En España se diagnostican alrededor de 22.000 nuevos cánceres de mama al año (1). En Cataluña representa el 28,1% de todos los nuevos casos de cáncer en mujeres. Los datos poblacionales más recientes han mostrado un incremento de la incidencia de un 2’5% anual, debido al aumento entre las mujeres de más edad, aunque globalmente se mantiene por debajo de la media europea.

La complicación más frecuente tras el cáncer de mama, y que aparece inmediatamente después de la cirugía es la alteración de la sensibilidad de la axila y la cara interna del brazo, que dificulta la movilización del brazo. Más tarde pueden aparecer complicaciones tanto por la cirugía como por la radioterapia: retracciones, linfedema,… Esto provocará, si no hay una buena información sobre el cuidado de la extremidad, un empeoramiento de los problemas físicos, estéticos y en consecuencia psicológicos. Por tanto, será necesaria una buena prevención del Linfedema (aunque hay que tener claro, que aún realizándola puede aparecer).

 

¿Pero qué es el linfedema?

El linfedema se define como un aumento anormal de líquido rico en proteínas dentro del espacio intersticial debido a una alteración en la capacidad de transporte del sistema linfático, que se manifiesta por un aumento del volumen de la extremidad o región del cuerpo.

En el cáncer de mama la extremidad afectada por el linfedema es el brazo. Se estima que 1 de cada 4 mujeres tratadas acaba desarrollando linfedema. El tiempo de aparición es variable (semanas, meses o años), pero en el 75% de los casos aparece en el primer año tras la cirugía.

 

¿Se puede hacer algo para prevenirlo?

Las medidas preventivas para el linfedema serán muy importantes, ya que una vez aparece no existe tratamiento curativo (aunque el Drenaje Linfático Manual ayudará mucho).

Immediatamente después de la intervención, el fisioterapeuta empezará la rehabilitación. Primero se realizará un programa de ejercicios respiratorios y movilidad de la mano del brazo afectado (aumentando progresivamente los movimientos). Todos estos ejercicios respiratorios y de movilidad ayudaran a que la cicatriz no se fibrose y no acabe afectando a la movilidad, y a que el flujo linfático circule de manera correcta.

 

¿Y si ya tengo linfedema?

Una vez instaurado el linfedema, habrá que tratarlo, aunque no se podrá curar. En el tratamiento del linfedema se tendrán muy en cuenta los cuidados higiénicos de la piel, ya que la piel, al aumentar de volumen el brazo, se vuelve muy delicada, y puede aparecer cualquier tipo de infección que agrave el linfedema.

El Drenaje Linfático Manual (técnica que aplican fisioterapeutas especializados) conseguirá una mayor reabsorción de la linfa, y hará que la calidad de vida de la paciente sea mucho mejor.  El fisioterapeuta también realizará un vendaje compresivo que hará que el linfedema esté más controlado durante más tiempo, incrementando la absorción de la linfa.

 

En próximas entradas hablaremos en más profundidad del Drenaje Linfático Manual, y como éste puede ayudar en el Linfedema.

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¡Hasta pronto!

 

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